YO TAMBIÉN SOY VALLECANO
Ángel Escarpa Sanz
Creo que, la primera incursión que hice en Vallecas, fue hacia 1949. Acompañaba yo entonces a mi padre para recoger un receptor de radio, uno de aquellos viejos aparatos con válvulas de entonces, que había mandado fabricar a un hombre que se dedicaba a montarlos entonces en su casa. También recuerdo que, todos los meses, nos acercábamos los dos hasta la calle de Arregui y Arueg, a fin de pagarle al dueño el alquiler de la casa en que vivíamos en el barrio de Usera. En dicha calle, recuerdo, este señor tenía una ebanistería. No pagaríamos más allá de 100 pesetas mensuales, ya que mi padre, entonces, no ganaba más allá de 7 pesetas diarias.
Creo que, la primera incursión que hice en Vallecas, fue hacia 1949. Acompañaba yo entonces a mi padre para recoger un receptor de radio, uno de aquellos viejos aparatos con válvulas de entonces, que había mandado fabricar a un hombre que se dedicaba a montarlos entonces en su casa. También recuerdo que, todos los meses, nos acercábamos los dos hasta la calle de Arregui y Arueg, a fin de pagarle al dueño el alquiler de la casa en que vivíamos en el barrio de Usera. En dicha calle, recuerdo, este señor tenía una ebanistería. No pagaríamos más allá de 100 pesetas mensuales, ya que mi padre, entonces, no ganaba más allá de 7 pesetas diarias.
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